Surgió de un estudio presentado por el Instituto de la Vivienda de la provincia de Buenos Aires durante la segunda edición de la Jornada sobre Urbanismo Sustentable.

 
El martes pasado se llevó a cabo la segunda edición de la Jornada Estrategias y Desafíos en la Construcción y Urbanismo Sustentable. Bajo la consigna “Cómo abordar la problemática de la vivienda social en Argentina”, en el auditorio del CPAU se dieron cita importantes disertantes del sector público y privado, así como organizaciones civiles referentes en la materia.
En primer lugar, el Ing. Teodoro Argerich, gerente general de Caputo, destacó la necesidad de crear esquemas de subsidios parciales para los compradores, lo que además generará una mejor competencia y motivará viviendas más económicas y más sustentables. En ese sentido, ponderó el papel de la tecnología en la construcción de viviendas sociales ya que se puede ganar en “construcción sustentable, aislación térmica, velocidad de construcción y construcción mecanizada”.
“Viene una etapa en la que va a haber mucho por hacer. Desde el sector privado tenemos que seguir aportando cosas. Hay que ser más eficientes y más comprometidos. Debemos mejorar mucho en la planificación”, reflexionó el ingeniero con relación al sector empresarial. En el aspecto estatal remarcó el valor de las UVA (unidades de valor adquisitivo), que reducen a una tercera parte las cuotas de ingreso al mercado de viviendas y permite incluir a muchos que hasta ahora no podían entrar. Sin embargo, también mencionó que “la carga impositiva impacta de manera significativa”.
Desde el sector público, la palabra la tuvo la Arq. Myriam Heredia, directora de ejecución y proyectos del Instituto de la Vivienda de la provincia de Buenos Aires. La arquitecta contextualizó el déficit habitacional argentino en el marco de la situación latinoamericana para luego puntualizar en el análisis nacional. “5 millones de personas están obligadas a compartir vivienda con otra familia y 3 millones residen en viviendas irreparables”, contó respecto al fenómeno en el continente. Y agregó que en la región el proceso de migración a las ciudades se dio antes que en el resto del mundo, por lo que deberíamos tener un conocimiento para poder exportar.

En Argentina, de 12,2 millones de hogares totales, el déficit es de 3,5 millones de viviendas. Entre las viviendas afectadas, el 2,2 millones son viviendas deficitarias, 1,1 millones son de hacinamiento semi-crítico y 0,2 de hacinamiento crítico. En el mapa más del 50% del déficit se encuentra en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.


En un estudio focalizado en la provincia de Buenos Aires, la localidad más afectada es La Matanza con un 17%. Sobre un total de 16 millones de habitantes, 1,3 millones se encuentran en déficit habitacional. El número más preocupante es el de 787.348 hogares, resultado de la suma entre el déficit cualitativo crítico y el cuantitativo, que tiene carácter de irrecuperable. “Se necesitarían 148 años para cubrir el déficit según censo 2010”, afirmó.
Ante esta situación de “jaque mate”, la directora del Instituto de la Vivienda de la provincia de Buenos Aires llamó a “trabajar en conjunto: el Estado, dando garantías; el empresariado, las ONGs, organismos internacionales. Si no lo hacemos así, no va a haber solución, ni a corto, ni a largo plazo”.


En lo que hace a la problemática de la vivienda social, Heredia manifestó que es necesario apuntar a una visión distinta, global, que dignifique a sus habitantes: “No es simplemente levantar cuatro paredes y un techo. Es dignificar. La vivienda social debe tener calidad. De no ser así termina generando violencia. Si es buena se traduce en tranquilidad social”. Para ello, es importante llevar adelante una construcción social previa para quienes vivirán en esas casas.
Ejemplificando con el “Parque de la innovación” y el barrio “El Retiro”, la directora del Instituto de la Vivienda resaltó el uso de la tecnología y la industrialización como herramientas positivas, y cómo se llevaron a cabo proyectos sustentables de huertas urbanas.
En representación de las ONGs, la Jornada de Construcción y Urbanismo Sustentable contó con la presencia de Ana Cutts, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad Argentina. Desde allí desarrolló toda su experiencia en materia de vivienda social. Alquileres tutelados y reciclados urbanos son dos variantes que la ONG viene proponiendo desde hace más de diez años en nuestro país: “Empezamos un proyecto ambicioso que era comprar un espacio urbano, un conventillo de madera y chapa que se estaba cayendo, y a través de mucho tiempo, de muchas dificultades por los permisos que la Ciudad de Buenos Aires exige, finalmente compramos un edificio de cuatro pisos dónde hoy alquilan ocho familias, con un valor de mercado, con las expensas del mercado. Son familias que venían de vivir más de 20 años en los llamados inquilinatos u hoteles pensión”.
Como cierre, la directora de Hábitat para la Humanidad Argentina también se mostró de acuerdo con los otros dos disertantes en cuanto a que la articulación público-privada es un trabajo en equipo indispensable para lograr transformaciones reales.
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