Las ciudades de C40 destacan las energías renovables como el camino más eficaz para garantizar energía asequible y confiable, y refuerzan el compromiso de reducir colectivamente a la mitad el uso de combustibles fósiles para 2030.

Santa Marta, Colombia – Mientras líderes de ciudades y gobiernos nacionales se reúnen en la Primera Conferencia sobre la Transición de los Combustibles Fósiles, coorganizada por Colombia y los Países Bajos, el mensaje es claro: avanzar hacia energías renovables es la forma más eficaz de garantizar la seguridad energética. La volatilidad global actual ha demostrado que la dependencia de los combustibles fósiles representa una amenaza directa para los presupuestos de los hogares, la estabilidad financiera de los países y la seguridad global. Al alejarnos de los choques de precios y las interrupciones en el suministro inherentes a esta dependencia, podemos ofrecer lo que realmente necesitan las comunidades: energía asequible, confiable y resiliente frente a las crisis globales.

Esta conferencia se posiciona como uno de los resultados más prometedores de la COP30, marcando un cambio concreto de los compromisos globales hacia la implementación local. A comienzos de este mes, más de 25 ciudades de todo el mundo se sumaron a los gobiernos de Colombia y los Países Bajos en un diálogo virtual coorganizado por C40 e ICLEI, asegurando que la conferencia refleje una perspectiva subnacional verdaderamente global y evidencie la transición en acción a nivel local.

A medida que los precios de la energía continúan fluctuando en los mercados globales de combustibles fósiles, las ciudades están demostrando que las energías renovables ofrecen una alternativa más estable y rentable. Cada aumento en los precios del petróleo y el gas se siente de inmediato en los hogares, las empresas y los presupuestos públicos, evidenciando los riesgos de depender de mercados globales volátiles. Hoy, la electricidad renovable es significativamente más barata que la generada con combustibles fósiles, con la energía solar y eólica costando al menos un 50% menos que nuevas plantas fósiles. Además, el 92% de los países cuenta con un potencial de energías renovables que supera en más de diez veces su demanda actual, lo que evidencia la magnitud de la oportunidad.

Las ciudades son centrales en esta transición. Los centros urbanos representan el 75% de las emisiones globales relacionadas con la energía, lo que hace que la acción local sea clave para el progreso global. También son los lugares donde los impactos de la dependencia de los combustibles fósiles son más visibles, desde el aumento del costo de vida hasta el deterioro de la calidad del aire y las disrupciones climáticas. En las ciudades de C40, las emisiones per cápita ya han caído por debajo de los niveles previos a la pandemia, acumulando cuatro años consecutivos de reducción y demostrando que el progreso sostenido es posible.

Los gobiernos locales ya están implementando soluciones a gran escala. Desde la zona de aire limpio más grande del mundo en Londres hasta la compra colectiva de energía renovable en Melbourne, que hoy abastece el 100% de las operaciones municipales, las ciudades están acelerando la transición mientras reducen costos. En Curitiba, Brasil, la contratación pública de energía solar está reduciendo en un 30% las facturas energéticas de edificios públicos, al tiempo que genera empleos verdes de calidad. En Johannesburgo, un bono verde de 140 millones de dólares ha financiado proyectos de energía renovable y eficiencia energética, demostrando cómo la fuerte demanda de inversionistas puede acelerar la acción climática urbana.

Varsovia está apoyando a hogares de bajos ingresos para que transiten directamente hacia sistemas de calefacción limpia, ayudando a reducir la pobreza energética y la contaminación del aire donde más se necesita. Y en Colombia, Bogotá creó la primera zona de bajas emisiones (ZUMA) en uno de los barrios más vulnerables y contaminados de la ciudad, mejorando la calidad del aire y la salud pública para cerca de 40.000 personas.

De manera crucial, las ciudades reconocen que una economía verde es tan fuerte como su fuerza laboral. Para asegurar que esta transición promueva un crecimiento inclusivo, los gobiernos locales están abordando activamente la brecha de habilidades mediante formación y educación dirigidas. Actualmente, la transición enfrenta importantes déficits laborales, especialmente en sectores urbanos clave como transporte, construcción y residuos, y se estima que esta brecha aumentará si no se amplían los esfuerzos de formación. Un análisis de C40 en 25 ciudades, incluidas en Colombia y Brasil, indica que podrían necesitar hasta 6 millones de trabajadores adicionales para 2040. Al trabajar con sindicatos y líderes de la industria, las ciudades están creando rutas para que trabajadores de sectores en declive se integren a sectores en crecimiento como la energía solar, el mantenimiento de vehículos eléctricos y la construcción sostenible.

Estas acciones hacen parte de un compromiso compartido de los alcaldes de C40: reducir a la mitad el uso de combustibles fósiles en las ciudades para 2030. Esta meta no solo es alcanzable, sino que ya está en marcha y representa una contribución clave al objetivo global de triplicar la capacidad de energías renovables para el final de la década, acordado por casi 200 países en la COP28.

Los beneficios son innegables. La transición podría evitar más de 776.000 muertes prematuras para 2050 y prevenir pérdidas económicas por billones en salud. Al mismo tiempo, la acción climática local ya está generando empleo y crecimiento económico: más de 21 millones de empleos verdes existen hoy en las ciudades C40, y se espera que 4 de cada 10 empleos sean verdes para 2040.

Sin embargo, la velocidad y la escala del cambio dependen de una colaboración más fuerte.

Los gobiernos nacionales deben desempeñar un papel clave integrando la acción de las ciudades en los planes climáticos y energéticos, aumentando la inversión en soluciones urbanas de energía limpia y ampliando el acceso al financiamiento municipal. Asimismo, deben facilitar la descentralización energética y los acuerdos directos de compra de energía. Ampliar el acceso a financiamiento, apoyar mecanismos como los bonos verdes municipales y permitir que las ciudades accedan a acuerdos de energía renovable son medidas clave para escalar la implementación.

Los gobiernos también deben acelerar la transformación de los sistemas energéticos mediante la modernización de redes, el impulso a la electrificación y la garantía de que la energía limpia sea la opción más accesible y asequible para los hogares.

Una transición justa e inclusiva debe estar en el centro de este proceso. Invertir en las comunidades, apoyar a los trabajadores y garantizar el acceso a energía limpia asequible permitirá que los beneficios se distribuyan de manera equitativa.

Las ciudades están listas. Con el apoyo adecuado, pueden acelerar la transición y ofrecer un futuro con energía más asequible, limpia y confiable, comunidades más saludables y economías resilientes. Un futuro donde los sistemas energéticos ya no estén definidos por la volatilidad y la crisis, sino por la estabilidad, la seguridad y la asequibilidad a largo plazo para todos.

Irene Vélez Torres, Ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, declaró:

«Colombia ha sido clara: la transición de los combustibles fósiles no solo es necesaria, es una oportunidad para construir un futuro más justo y resiliente. Pero esta transformación no puede lograrse solo desde los gobiernos nacionales. Las ciudades y las regiones son esenciales en este esfuerzo. Es allí donde vive la gente, donde las desigualdades se sienten con mayor intensidad y donde los impactos del cambio climático ya se viven a diario. Por eso debemos trabajar juntos para acelerar esta transición de una manera que garantice un mejor futuro para quienes realmente importan: las personas. Se trata de avanzar. Todos juntos.»

Stientje van Veldhoven, Ministra de Política Climática y Crecimiento Verde del Reino de los Países Bajos, declaró:

«Los Países Bajos están comprometidos con acelerar la transición de los combustibles fósiles como una vía práctica para garantizar energía limpia, confiable y asequible para nuestras sociedades. Pero esta transformación no puede ser liderada únicamente por los gobiernos nacionales. Las ciudades son socios esenciales: es allí donde ocurre la innovación, donde se implementan las soluciones y donde las personas experimentan los beneficios de esta transición en su vida cotidiana. Por eso debemos trabajar juntos para convertir la ambición en acción, apoyando a las ciudades, movilizando inversión y ampliando las soluciones que ya están funcionando. Así es como construimos economías más fuertes y resilientes, y aseguramos un mejor futuro para todas las personas.»

Geordin Hill-Lewis, alcalde de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, declaró:

«En Ciudad del Cabo estamos trabajando para asegurar un futuro energético más confiable y asequible, diversificando nuestra matriz energética e invirtiendo en energías renovables. Al habilitar la generación independiente y reducir progresivamente la dependencia de combustibles fósiles, estamos fortaleciendo la seguridad energética y creando nuevas oportunidades económicas. Esta transición es esencial para construir una ciudad más resiliente al servicio de sus habitantes.»

Pabel Muñoz, alcalde de Quito, Ecuador, declaró:

«Quito avanza con decisión hacia la energía limpia porque un aire más limpio, menores costos y una ciudad más saludable para nuestra gente son beneficios incuestionables que todos debemos perseguir. Al invertir en transporte sostenible y en sistemas energéticos modernos, no solo estamos reduciendo nuestra dependencia de los combustibles fósiles, sino que estamos construyendo un futuro más justo y resiliente. Esta transición no es una postura política ni una opción: es esencial para el futuro de nuestras comunidades. Y debemos actuar con urgencia.»

H.E. Hon. Sakaja Arthur Johnson, gobernador de Nairobi, Kenia, declaró:

«En Nairobi estamos invirtiendo en transporte público más limpio y ampliando el acceso a energía confiable para apoyar el crecimiento de nuestra ciudad. Esta transición está generando empleo, mejorando la movilidad y ofreciendo soluciones más asequibles para nuestras comunidades. Avanzar hacia fuentes de energía más sostenibles es construir hoy una ciudad que funcione mejor para las futuras generaciones.»

Haris Doukas, alcalde de Atenas, Grecia, declaró:

«En Atenas estamos acelerando la transición hacia la energía limpia invirtiendo en edificios eficientes, ampliando el transporte sostenible y reduciendo nuestra dependencia de los combustibles fósiles en toda la ciudad. A través de iniciativas como nuestra Oficina contra la Pobreza Energética, también estamos garantizando que los hogares más vulnerables accedan a soluciones energéticas limpias y asequibles. Estas acciones nos permiten reducir costos, mejorar la calidad del aire y fortalecer la resiliencia. La transición para dejar atrás los combustibles fósiles es un desafío global, por lo que también apoyamos iniciativas como el Tratado de los Combustibles Fósiles. Esta transición es una oportunidad para construir un futuro más habitable, seguro y justo para todas nuestras comunidades.»

Caterina Sarfatti, Directora General de Estrategia Política e Incidencia de C40, declaró:

«En todo el mundo, las ciudades están demostrando que avanzar más allá de los combustibles fósiles no solo es posible, sino que ya está ocurriendo y generando beneficios reales para las personas. En un momento en el que los hogares enfrentan facturas energéticas en aumento, interrupciones en el suministro y los crecientes impactos del cambio climático, nuestra dependencia de los combustibles fósiles está exponiendo a las comunidades a la inestabilidad y al riesgo. Desde menores costos de energía hasta un aire más limpio y comunidades más resilientes, esta transición está mejorando vidas hoy y asegurando nuestro futuro. Y es en las ciudades donde esta transformación se hace realidad.»

 


Acerca del C40 Cities Climate Leadership Group

C40 Cities es una red de casi 100 alcaldes de las principales ciudades del mundo que trabajan para adoptar las medidas urgentes que se necesitan ahora mismo para hacer frente a la crisis climática y crear un futuro en el que todos, en todas partes, puedan prosperar. Los alcaldes de las ciudades del C40 se han comprometido a utilizar un enfoque basado en la ciencia y centrado en las personas para limitar el calentamiento global de acuerdo con el Acuerdo de París y construir comunidades sanas, equitativas y resilientes. Trabajamos junto a una amplia coalición de representantes del mundo laboral, empresarial, del movimiento juvenil por el clima y de la sociedad civil para apoyar a los alcaldes a reducir a la mitad las emisiones hacia 2030, y ayudar a eliminar progresivamente el uso de fósiles, aumentando al mismo tiempo la resiliencia climática urbana y la equidad.

Los actuales copresidentes de C40 Cities son el alcalde de Londres (Reino Unido), Sadiq Khan, y la alcaldesa de Freetown (Sierra Leona), Yvonne Aki-Sawyerr. El tres veces alcalde de Nueva York, Michael R. Bloomberg, es el Presidente de la Junta. El trabajo del C40 es posible gracias a nuestros dos patrocinadores estratégicos: Bloomberg Philanthropies y Realdania.

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