Buenos Aires, julio de 2026. – El comportamiento de las edificaciones frente a los sismos representa uno de los desafíos más críticos en la ingeniería estructural contemporánea. En este contexto, el Steel Framing emerge como una solución que combina dos ventajas fundamentales: la reducción significativa del peso propio y la capacidad del acero para absorber deformaciones sin fallas repentinas.

Desde la perspectiva de la ingeniería estructural, existe una relación directa entre la masa de una edificación y la magnitud de las fuerzas sísmicas que debe soportar. La fuerza de inercia que actúa sobre una estructura durante un terremoto se expresa mediante la ecuación fundamental: F = m · a, donde F representa la fuerza sísmica, m es la masa del edificio y a es la aceleración producida por el movimiento del terreno.

Esta relación establece un principio elemental: para un mismo movimiento del suelo, un edificio más pesado genera fuerzas sísmicas significativamente mayores que una construcción liviana. Aquí radica la primera ventaja competitiva del Steel Framing.

Las viviendas construidas con este sistema estructural pesan entre un 60% y un 80% menos que construcciones tradicionales de mampostería y hormigón de características equivalentes. Esta reducción drástica de masa implica directamente una disminución proporcional en las fuerzas sísmicas que deben resistir tanto la estructura como las fundaciones, lo que se traduce en menores demandas sobre el sistema constructivo en su totalidad.

Más allá del peso, el Steel Framing aprovecha una propiedad física fundamental del acero como material estructural: su elevada ductilidad. A diferencia de los materiales frágiles que se fracturan de manera repentina, el acero posee la capacidad de deformarse significativamente antes de alcanzar la rotura.

Durante un evento sísmico, esta característica permite que la estructura absorba y disipe parte de la energía generada por el movimiento del terreno mediante deformaciones controladas. Este mecanismo reduce drásticamente la probabilidad de fallas repentinas y colapsos estructurales. Esta capacidad se potencia mediante la presencia de múltiples uniones mecánicas realizadas con tornillos, paneles estructurales rigidizados y diafragmas que distribuyen las cargas entre numerosos elementos resistentes.

El resultado es un sistema estructural integral capaz de acompañar las deformaciones impuestas por el sismo sin concentrar excesivamente los esfuerzos en un único punto, evitando así mecanismos de falla localizados que pudieran comprometer la integridad del edificio.

Las viviendas de Steel Framing funcionan como un conjunto integrado. Los paneles estructurales rigidizados con placas OSB o equivalentes actúan como diafragmas resistentes, transmitiendo las acciones horizontales generadas por el sismo hacia los muros de corte y, finalmente, hacia las fundaciones.

La existencia de una gran cantidad de montantes, soleras, vigas y uniones distribuidas estratégicamente en toda la estructura permite que las cargas sísmicas se repartan entre numerosos componentes. Esta distribución mejora significativamente la redundancia estructural, es decir, la capacidad del sistema para mantener su estabilidad incluso si alguno de sus elementos se ve comprometido, evitando mecanismos de falla concentrados.

La reducción del peso propio no beneficia únicamente a la estructura superior del edificio. Al disminuir las fuerzas sísmicas totales, también se reducen proporcionalmente las solicitaciones transmitidas a las fundaciones. Esto permite optimizar el diseño de los cimientos y reducir las demandas estructurales, especialmente en zonas de alta peligrosidad sísmica donde los costos de fundación pueden ser sustanciales.

La Ing. Lorena Aguerre, integrante de INCOSE, el Instituto de Construcción en Seco alerta: “es importante subrayar que ningún sistema constructivo es inherentemente «antisísmico» por definición. El buen comportamiento frente a un terremoto depende fundamentalmente de que la estructura haya sido correctamente diseñada, calculada y ejecutada conforme a la reglamentación vigente”, y agrega: “En Argentina, el diseño sísmico debe realizarse siguiendo los reglamentos CIRSOC, que establecen los criterios técnicos para determinar las acciones sísmicas y verificar la seguridad estructural de las edificaciones. El cumplimiento riguroso de estas normativas es condición sine qua non para garantizar que el Steel Framing despliegue todo su potencial ante eventos sísmicos”.