El concepto de economía circular, como forma de resolver la logística de la basura, se convirtió en un nuevo paradigma que supera la disposición final.

 

 

El paradigma lineal del manejo de los residuos, que implicaba producción, uso, recolección y disposición final quedó en jaque a partir de la aparición del concepto de economía circular, como forma de resolver la logística de la basura, al resolver no sólo temas del medio ambiente, sino también los vinculados con los costos y beneficios empresarios.
El tema fue el centro de un debate que se realizó ayer durante la Edición 2017 del Foro Metropolitano, del que participaron la presidenta del Grupo Provincia BA Desarrollo, Aleandra Scafati; el coordinador del Proyecto Grandes Ciudades de la Universidad de Buenos Aires, Pablo Mesa, y el gerente de Relaciones Institucionales de la empresa DAK Américas, Carlos Briones, y que fue moderado por Ricardo Gutiérrez, especialista de la Universidad de San Martín.
Gutiérrez recordó que este año, la Fundación realizó dos encuentros temáticos sobre residuos sólidos urbanos, cuyas conclusiones fueron que es impostergable el cambio de paradigma en la gestión; que la mayor parte de la Argentina tiene basurales a cielo abierto, y reconocieron que los gobiernos municipales carecen de capacidad técnica y financiera para encarar proyectos.
En esa línea, consideraron necesario revisar la legislación al respecto, encarar programas de recolección diferenciada, reciclado y gestión de los residuos; establecer normas de responsabilidad extendida del productor, y lograr fondos para encarar las soluciones.
A continuación, Scafati dio detalles del proyecto para la resolución del 100 por ciento de la gestión de los residuos sólidos urbanos del Consorcio Norte III, integrado por los municipios de Campana, Escobar, Malvinas Argentina, Pilar, San Fernando y Tigre.
“Es un plan que priorizará la vinculación entre las municipalidades y los recuperadores urbanos” detalló y aclaró que cumplirá con la ley de basura cero, será de inversión privada, dentro de la ley de participación público privada, y contará con tecnología alemana.
Por su parte, Briones –cuya empresa se dedica a la reutilización de envases de bebidas fabricados con PET- enfatizó que “todos generamos basura y somos responsables directos y primarios de lo que hay que hacer con los residuos”, pero hizo hincapié en que debe contarse con el auxilio del Estado para resolver la situación.
Para el empresario “la logística es muy importante” y consideró “fundamental la separación en el primer eslabón de la cadena y que los recuperadores urbanos tengan sueldos dignos”.
Por su parte, Mesa resaltó la necesidad de que la promoción de la separación en origen sea un plan sistemático y no espasmódico.
“Es necesario convocar a los recuperadores urbanos, ya que han sabido dar cuenta por sí mismos de procesos anteriores, su participación será clave para el nuevo paradigma. Por esta razón, debe instalarse el concepto de educación ambiental a nivel metropolitano para que se internalice la importancia de transformar el modelo hacia una economía circular”.
Finalmente, Pedro del Piero y Sergio Federovisky, presidentes de la Fundación Metropolitana y de la Fundación Ambiente y Medio, respectivamente, anunciaron la creación del Centro de Economía Circular, una incubadora de proyectos sustentables.

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